Cacao responsable con el medio ambiente

Masphi Shungo, un lugar para discernir y cambiar hábitos alimenticios.

“Con la forma de cultivo tradicional, estamos acabando con el planeta”

— Marcos Bolaños, trabajador de la finca Masphi Shungo.

“Conocer de dónde proviene nuestro alimento es tan importante”,  esta es una reflexión  hecha por Miguel Jervis, veterinario de la hacienda Cochauco, ubicada en Quito-Ecuador, y para llegar a esa conclusión  solo se necesita conocer y escuchar a quienes actualmente se esfuerzan en  cultivar la tierra utilizando los métodos y procesos de la agricultura orgánica; contribuyendo de esta manera con la protección del medio ambiente.

Luego de visitar varios puntos de Ecuador, se consigue un pequeño rincón ubicado en la provincia Pichincha, llamado Masphi; es un lugar muy frecuentado por un tipo de turismo exclusivo, pero tiene otras opciones igual de llamativas a pesar de que su pueblito parece estar congelado en el tiempo.

Masphi en sus alrededores cuenta con varias haciendas que desde lejos parecen dedicadas al monocultivo, pero esa primera impresión se desvanece por completo cuando se conversa con los dueños de Masphi Shungo y los creadores del Bosque Escuela Pambiliño.

Masphi Shungo se dedica a recuperar un tipo de cacao que se encuentra en líneas de extinción, se trata del cacao nacional o cacao antiguo que contiene propiedades muy diferentes al CCN51 que se obtiene de procesos más industrializados y poco consientes con la tierra, ya que es tratado con fertilizantes fuertes y otros tipos de químicos para alejar plagas.

“A la final tú no sabes qué te estás metiendo en la boca”, dice Esteban Tapia, chef y profesor de la Universidad San Francisco de Quito. En Masphi Shungo el cultivo de cacao va de la mano con la producción de materia orgánica, el árbol de cacao crece alrededor de otras especies de plantas y árboles frutales que aportan otros tipos de componentes en su crecimiento y desarrollo. “Todas esas hojas que caen, frutas y la biodiversidad de la zona, aportan una cantidad de materia orgánica necesaria para el desarrollo del cacao, además los fertilizantes que utilizamos los hacemos nosotros, de acuerdo a qué componentes son los más adecaudos para no afectar su crecimiento y al suelo”, señala Agustina Arcos, propietaria de la finca.

Por otro lado, a unos pocos pasos, se encuentra el Bosque Escuela Pambiliño donde se enseña a niños de la zona y a padres qué significa el cultivo orgánico y por qué es más amigable y responsable con el medio ambiente, utilizando como ejemplo el cacao de Mashpi Shungo. 

Una buena opción cuando se realiza turismo gastronómico es conocer estas realidades, no sólo se ve todo el paisaje o se escuchan las historias de quienes trabajan ahí, también se vive una experiencia sensorial alrededor del cacao ya que se percibe cómo es tratado, procesado y empaquetado, porque luego de todo un recorrido recibes una recompensa gratificante, un prueba de lo que puede ser el mejor chocolate.

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